viernes, 17 de diciembre de 2010

DESLINDES


Los acontecimientos violentos ocurridos en el estado en el último mes, y el dar tiempo para que las cosas se vayan poniendo en claro, sumado al desempeño de mis actividades partidarias en el estado de Guerrero, me han impedido escribir esta columna con la regularidad deseada. Asumo el compromiso con mis lectores de reanudar mis comentarios en Diario de Colima.

Reanudar mi colaboración eludiendo el tema que a todos preocupa, como es el de la inseguridad, el incremento de la violencia generada por el crimen organizado y el lamentable hecho criminal que privó de la vida al ex gobernador Silverio Cavazos, sería evadir una realidad y también dar por ciertos hechos que se me imputaron en medio de las confusiones, errores y contradicciones que desde la parte oficial se generaron al enfrentar hechos que sacudieron a los colimenses y que nos pusieron en el escenario nacional como una entidad dominada por el narcotráfico, la violencia criminal y la confusión oficial.

Quienes hemos afrontado desde la función pública escenarios inéditos, que ponen a prueba el carácter y el sentido de responsabilidad de que deben de estar investidos siempre quienes tienen la encomienda de ejercer el poder, entendemos claramente que a veces los hechos rebasan la expectativa ciudadana y en ocasiones son los colaboradores o los grupos dentro del poder, quienes aprovechan estos acontecimientos para sacar ventaja, rentabilidad política a costa de las tragedias y especular de manera irresponsable para desprestigiar e incriminar a quienes piensan diferente o a quienes no forman parte del coro oficial.

A veces, equivocadamente, se piensa que quienes hemos tenido altas responsabilidades públicas, Rector y Gobernador en mi caso, estamos obligados a formar parte de ese grupo que renuncia a la libre expresión de las ideas o que acepta incondicionalmente la aceptación de las ideas ajenas y más cuando éstas son dictadas desde el poder.

Por mi parte, siempre he creído, y lo he hecho valer, que quienes hemos tenido el privilegio de representar una comunidad académica y encabezar los intereses y aspiraciones de una sociedad por la vía del voto, más que ser testigos silentes de los hechos diarios y de las situaciones inéditas que a todos afectan, debemos ser actores permanentes en la discusión pública, aunque eso -desde luego es mi caso- sea objeto reiterado de la acusación sin fundamento.

Desde hace tiempo decidí expresar libre y públicamente mis puntos de vista sobre el acontecer nacional y, por supuesto, sobre las cosas de Colima, así como tener un espacio en Diario de Colima para dar respuesta puntual a las imputaciones sin fundamento o las acusaciones falsas que se dirijan a mi persona y al desempeño de mis responsabilidades públicas.

En ese sentido, he sido muy claro y no he engañado a nadie del motivo de estar permanentemente en los medios, derecho que considero irrenunciable y que el ejercerlo no implica, de ninguna manera, actividad ilícita o conducta criminal de mi parte.

Decidí desde el principio estar en los medios, lo cual no constituye delito alguno, y mucho menos motivo para que se me vincule con hechos delictivos y mucho menos en los que tienen que ver con la privación de la vida de un gobernante o un ex gobernador, porque esa ha sido la estrategia mediática en mi contra, que afortunadamente no ha funcionado y que únicamente ha servido como distractor para ocultar que quienes se beneficiaron políticamente con la muerte de Gustavo Vázquez de la misma manera desviaron la atención de quienes serán los beneficiarios, política y económicamente, con la ejecución de Silverio Cavazos Ceballos.

En esos dos lamentables decesos, la perversidad oficial que se incuba en la dirección de comunicación social, me ha vinculado a la comisión de esos hechos, sin tener ninguna base racional, ningún argumento real y mucho menos, ninguna evidencia que acredite mi participación en esos hechos; únicamente se han sustentado en la especulación política y han tenido como resultado el ridículo mediático que quienes con recursos públicos y desde el poder, han construido esas maquinaciones.

Así pasó, injustamente y sin fundamento alguno, cuando los mismos me acusaron sin prueba, de haber “tumbado el avión” en el que perdieron la vida el gobernador Gustavo Vázquez y otras personas de mi estimación y afecto.

Los resultados de la investigación oficial de ese accidente aéreo, concluyeron con los dictámenes periciales de organismos nacionales y extranjeros que determinó que fue un accidente a consecuencia de una falla mecánica y que las compañías aseguradoras hayan cubierto de inmediato y sin duda alguna los pagos millonarios de los seguros al gobierno del estado y la familia de la víctimas.

Todavía siguen refriteando esa fantasía del atentado porque no han podido, en ningún tema, acreditarme ningún hecho ilícito.

En el caso de la ejecución del licenciado Silverio Cavazos, se ha repetido la misma estrategia mediática, porque los autores de la idea son los mismos y el objetivo sigue siendo el mismo: Fernando Moreno Peña.

El pasado lunes 22 de noviembre, en la ceremonia fúnebre que se celebró en palacio de gobierno, como homenaje oficial a la memoria del ex gobernador fallecido, en ese acto la señora Idalia González de Cavazos expresó, respecto a las críticas al gobierno del licenciado Silverio Cavazos: El me decía, señor Gobernador, que él no quería estar en los medios, él no quería quitar las noticias importantes que correspondían y que eran las acciones del Gobierno del Estado, él me decía, “Idalia, yo sé lo que es ser Gobernador y yo no le voy a hacer esto al gobernador y jamás seré como el licenciado Fernando, yo me comprometí cuando salí que no estaría en los medios y así lo voy a cumplir, ¿tú crees que no me dan ganas?, y me decía todas las situaciones que él sentía”.

Aquí no hay ninguna incriminación, ninguna acusación, ninguna vinculación de mi persona con el hecho criminal que privó de la vida a Silverio Cavazos.

Existe si, una clara referencia, a que Silverio Cavazos no sería como yo, que no estaría en los medios contestando las críticas a su administración, que muchos hemos hecho en el ejercicio de nuestra libertad de expresión o como también en mi caso, dando respuesta a las imputaciones dolosas y sin fundamento que se publicaban en mi contra.

No obstante que la señora Idalia González no me incriminó como causante de ese hecho, hubo quien sugirió de manera irresponsable la idea de tomar su declaración para involucrarme en tan lamentable hecho de sangre y dar lugar a la especulación política, como ya se ha hecho costumbre.

Se quejan de que estoy en los medios de manera permanente, pero de manera reiterada me involucran como figura principal en sus enredos, confusiones y contradicciones para que siga, precisamente, en los medios; o sea, desde el poder, de manera irracional, sin sustento y sin sentido, me pretenden utilizar mediáticamente.

El señor gobernador Mario Anguiano, en entrevista con una cadena nacional, W radio, afirmó el martes 22 de noviembre que se debía investigar al ex mandatario, así como al diputado Nicolás Contreras, de Nueva Alianza, por haber sido de los principales opositores a Cavazos.., y reiteró: "Se tiene perfectamente identificadas a las personas que estuvieron amenazando al ex Gobernador y su misma esposa lo dijo: se trata del ex Gobernador del estado, el licenciado Fernando Moreno Peña, integrante de Comité Ejecutivo Nacional del PRI".

Esta declaración del gobernador del estado fue la que tomaron diversos medios de comunicación nacionales para divulgar que el licenciado Mario Anguiano me estaba acusando de estar involucrado en el crimen de Silverio Cavazos.

El propio gobernador del estado, en la misma declaración pero que ya no tuvo la difusión que el anterior, matizó su declaración cuando afirmó: "Silverio (Cavazos) nunca me llegó a comentar que haya sido amenazado, ni cuando estaba como Gobernador ni cuando ya era ex Gobernador, definitivamente yo descarto esta posibilidad", aclaró Mario Anguiano.
Yo pregunto: ¿por qué se afirmo que yo había amenazado a Silverio Cavazos y se me involucró utilizando una mentira?

Afortunadamente, el propio gobernador del estado desmintió su declaración, porque, efectivamente, yo nunca amenacé a Silverio Cavazos; no obstante el desmentido, se hizo evidente una intención de incriminar y si bien no me daña, ni me ofende, ni me molesta, porque entiendo que la estrategia mediática montada no tenía ningún sustento racional y forma parte de una serie de contradicciones, confusiones y mentiras que se han generado en torno a este asunto.

Pero de que pusieron en práctica una estrategia mediática, la pusieron.

Afirmar, desde el gobierno del estado, que por ser un crítico en materia política debo ser materia de investigación oficial por el fallecimiento del ex mandatario, me parece un despropósito, como le pareció también a los periodistas y comentaristas nacionales que abordaron el tema, Jorge Fernández Meléndez, Raymundo Riva Palacios, Miguel Granado Chapa, Joaquín López Doriga, Carmen Aristegui, Carlos Loret De Mola , Carlo Sarmiento, etc., nadie dio crédito a esa intención.

Por eso no estoy ni ofendido, ni molesto, porque lo único que se logró fue deslindarme del gobierno anterior y señalarme como un crítico de su administración.

Yo preguntó: si el lunes 22, como lo ha reconocido el propio gobernador del estado, tenían ya las huellas dactilares de un policía estatal que está en la nomina del gobierno del estado, ¿por que involucrarme?

Precisamente por eso: para desviar la atención de que un policía de la nómina del gobierno había participado en la ejecución de Silverio Cavazos.

Preguntó: si el mismo lunes tenían un video de las cámaras instaladas en el lugar de los hechos, donde se ve al asesino que ejecutó al ex mandatario, ¿por qué se me incriminó?

Sigo preguntando: Si el mismo lunes o martes tenían ya un retrato hablado del presunto asesino, ¿por qué se me incrimina?

Y preguntó: ¿Por qué si tenía un testigo presencial físico, del hecho de sangre, que además resultó ileso y que tuvo la oportunidad de presenciar la ejecución, Rafael Gutiérrez Villalobos, por qué se me incriminó?

Precisamente para eso, para darle más peso político al hecho, especulando sobre mi persona y minimizar que un secretario del gabinete del gobierno actual fue testigo presencial de la ejecución de Silverio Cavazos.

Hay muchas preguntas sin respuesta, pero repito, yo entiendo que entraron en una espiral de confusiones contradicciones y mentiras.

Yo entiendo que hay quienes han hecho su negocio, inventando fantasías y que han pretendido involucrarme, entiendo que haya esa intención permanente de meterme a los medios cuando se les complican las cosas, cuando se apanican o cuando no encuentran una explicación racional a su desempeño.

Reitero que a pesar de lo irracional pretensión de involucrarme sin fundamento, estoy a la disposición de cualquier autoridad que quiera llamarme a declarar sobre el tema, si se considera que ejercer el derecho de crítica y de libre expresión de las ideas es motivo suficiente para ser considerado culpable de un homicidio.

Hay quienes me quieren mantener en los medios cuando así les conviene y pretenden que todos tienen el derecho de escribir y criticar menos yo. Se equivocan: lo seguiré haciendo de manera responsable, como lo he hecho hasta hoy.

Yo analizó los hechos en esta columna en Diario de Colima. Mis comentarios siempre son sobre lo que se publica o se dice, cuando las declaraciones tienen un sustento escrito que las respalde. Nunca invento o supongo, nunca digo que alguien me dijo, nunca pretendo tener fuentes fidedignas que me informaron, nunca sustento mis escritos en el anonimato de manera irresponsable, siempre las tomo de declaraciones publicadas, de hechos evidentes.

Jamás han desmentido mis afirmaciones, aunque han pretendido descalificarme, porque creen que descalificando al mensajero anulan el mensaje.

Ejerzo la crítica de manera responsable, respetuosa, dura, eso sí, pero jamás uso adjetivos para descalificar a las personas, las pruebas están de manera permanente publicadas en esta columna.

No especulo, no difamo, no expongo, ni digo lo que el gobierno debe hacer o no hacer, únicamente analizo y comento como actúa o deja de actuar.

Suponer que el fuerte endeudamiento gubernamental no es real por que yo lo digo, o suponer o pretender que el incremento de la violencia y la delincuencia en Colima no es real cuando yo lo expreso, es querer negar la realidad que a todos consta y preocupa.

Desde el momento en que el Licenciado Mario Anguiano Moreno fue postulado como candidato del PRI a la gubernatura no hice ninguna critica a su persona, ni tampoco la he hecho a su desempeño como gobernante.

Jamás amenacé a Silverio Cavazos, ni le hice ninguna acusación por enriquecimiento o de estar vinculado con el narcotráfico; es más, cuando Mariano Trillo acusó a Silverio Cavazos de tener ligas con el narcotráfico, yo afirmé en esta columna que era un distractor de Mariano Trillo y que no tenia sustento su acusación de vincular a Silverio Cavazos con el narcotráfico. Esta publicado en esta columna.

Hay quienes equivocadamente presentan mi participación en los medios como una disputa por el poder a quien gobierna, la realidad ha demostrado a esos fantasiosos mi alejamiento real del gobierno anterior y del presente.

Han sido el anterior gobernador y el actual los que me han deslindado de tener algo que ver con el desempeño de sus gobiernos.

Yo no busco que alguien me dé espacio político, he construido mi propio espacio, localmente, en Colima en los medios de manera permanente y en lo nacional, en las tareas que mi partido me ha encomendado, así que nunca he necesitado disputar nada a nadie.

Las campañas mediáticas desde el poder en mi contra, han fracasado porque no tienen sustento real, porque nunca he cometido delito alguno y porque no tengo cola que me pisen, ah, y porque no me he equivocado con lo que he dicho.

Seguiré estando en los medios, escribiendo aquí en Diario de Colima en el tiempo que sea pertinente y en el tono que sea conveniente.

Felicito al señor gobernador Mario Anguiano por su primer año de gobierno y le reconozco que haya desmontado la intención de incriminarme.

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