viernes, 5 de diciembre de 2008

Los Males del Foxismo

Ha pasado desapercibido para mucha gente, que minutos antes de que cayera el avión que transportaba a Juan Camilo Mouriño, uno de los pasajeros charló con los pilotos sobre el estado de la aeronave y diálogo sobre el “detallito” del Learjet 45, pocos minutos antes de caer a tierra.

Ello significa que minutos antes del accidente, hubo un tercer pasajero en la cabina. Once minutos antes de que el Learjet 45 en el que viajaban Juan Camilo Mouriño y José Luis Santiago Vasconcelos se desplomara, uno de los pasajeros entró a la cabina a conversar con los pilotos, a quienes les preguntó cómo había quedado el jet después de la última reparación, a lo que los tripulantes respondieron que “tenía un detallito” de los que resultan “cuando les meten mano”.

El visitante en la cabina sabía que “le faltaban algunos detalles” a la aeronave, observación a la que el piloto y copiloto no dieron mayor importancia, al señalar que la unidad estaba “bien”.

En la trascripción del contenido de la caja negra que llevaba la aeronave, destaca también que el controlador aéreo no indicó a los pilotos que se dirigieran a la radio facilidad de Mateo, por lo que los pilotos tuvieron que apresurar la maniobra cuando finalmente se les solicitó.

En el documento entregado a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) por el National Transportation Safety Board (NTSB), se puede leer la conversación que sostuvieron los pilotos Martín de Jesús Oliva Pérez y Álvaro Sánchez Jiménez, durante el recorrido de San Luis Potosí a la ciudad de México y cuya parte final, y tal vez la más dramática, ha sido difundida por el gobierno federal.

Sin embargo, 11 minutos antes de que se produjera el accidente, uno de los colaboradores del ex secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, o tal vez él mismo, sostuvo una breve plática con los pilotos.

Se sabe que ocurrió a 11 minutos del accidente, debido a que antes de que el visitante ingresara a la cabina, una voz femenina, presumiblemente la de la sobrecargo Gisel Carrillo Pereira, solicitó el tiempo de llegada a la ciudad de México, a lo que los pilotos respondieron que sería en 11 minutos.

Enseguida, el visitante, que en la trascripción se identifica sólo como “voz masculina”, ingresó a la cabina y ocurrió lo siguiente: “Al revisar las conversaciones entre piloto, copiloto y un tercer pasajero, quien con ellos entabló un largo diálogo en la cabina. De pie primero, y muy probablemente sentado frente a los mandos después, el hombre hace preguntas que las autoridades encargadas de investigar el siniestro calificaron de impericia, falta de conocimiento del terreno y de los instrumentos de aeronavegación, como si sólo hubieran conversado los dos capitanes”.

"Ora sí, ya vine a manejar", suelta a bocajarro.
-¿Ora sí? -le pregunta Álvaro Sánchez.
"Ya...”, insiste el pasajero.
"Bueno, vámonos esteee... Martín" (parece ordenar que ceda el asiento Álvaro, el piloto más joven).
Álvaro: "Luego nos abandona. Se quiere ir en el Grumman. Como lo ve muy grandote el Grumman..." (se refiere a otro avión de la Secretaría de Gobernación, un Gulfstream-II). Y, como quien obedece de manera forzada, dice Martín: "pero, ¿yo qué?". Y enseguida: "Donde manda capi...".
-No gobierna marinero...
Voz masculina (Vm): Ora si ya vine a manejar.

¿Cómo quedó el avión?

XC-VMC Dos cinco cero indicados Víctor Mike Charly.

Quedó bien.

¿Sí?

Bien, bien.

Todavía le faltan algunos ajustes, me dijeron ¿no?

Ya ahorita ya está, traía un detallito, pero ya quedó verdad... Álvaro ya le...ron.

Es como a todo, le meten mano y algo le...

Claro.

Las frases que siguen sugieren que el tercer hombre toma los controles:
"Está bonito este avión...está muy amplio también, ¿no?...".
-¿Dos cincuenta es la altura? -pregunta también.
"No. Es la velocidad."
-¿Son millas o kilómetros?
"Nudos."
Y siguen las confusiones entre si "ésa es Celaya."... "No, es Salamanca...ahí están los mecheros."... "Dice la canción que no pasen por Salamanca, que ahí me hiere el recuerdo", bromea el tercero en cabina.
-Por eso vamos de ladito -juega Álvaro.
"Vete rodeando veredas...". Y luego, risas.
"Sale, gracias."
-Para servirle, señor.

(EL FINANCIERO, 19/NOV/08) (La jornada 20/nov/08)

Al parecer el pasajero que entró a la cabina, era Juan Camilo Mouriño y al parecer, tenía conocimiento que el avión tenía un “detallito”.

Recientemente, la ex pareja presidencial anunció con bombo y platillo panista su próximo enlace matrimonial por la vía religiosa. Vicente y Martha presumen su felicidad y gozo y con ello, los mexicanos padecemos la más grande vergüenza de haber sido gobernados por un presidente con trastornos psicológicos y lo que es peor, acreditada y avalada su locura por el Vaticano y por toda la corte celestial. Veamos:

Los planes de boda religiosa del ex presidente Vicente Fox y Marta Sahagún pueden verse truncados por una resolución de la Santa Sede. El guanajuatense tiene un padecimiento que puede ser un obstáculo para el enlace, según los documentos eclesiásticos”.

“La Rota Romana otorgó a Fox la anulación de su lazo matrimonial con Lilian de la Concha. Pero le deparó una sorpresa”.

“El informe advierte que el ex presidente padece “serios trastornos sicológicos” que le impiden volver a contraer matrimonio religioso. No sin un permiso expreso de la jerarquía católica. ¿Lo conseguirá?”

“Ese es el cuestionamiento que plantea hoy la revista digital Reporte Índigo (www.reporteindigo.com) y que exhibe los documentos del 18 de mayo de 2007 en los que la Scara Rota Romana anuló el matrimonio religioso de Fox Quesada y Lilian de la Concha Estrada”.

“De acuerdo con la investigación de la periodista Anabel Hernández, la anulación obra en el expediente No. C.S. 50/01. Y en ella se advierte que después de pruebas sicológicas y siquiátricas practicadas a Fox cuando era presidente, se encontró que presentaba un grave trastorno de personalidad”.

“El dictamen ocupa 37 páginas de análisis y advierte que el ex presidente es narcisista e histriónico (y/o histérico) y se le advierte de la prohibición expresa de volver a contraer matrimonio religioso, sin antes consultar al tribunal eclesial”.

“La revelación de Reporte Índigo se da en momentos en que circula el nuevo ejemplar de la revista ¡Hola!, en la que Fox y Sahagún aparecen en la portada anunciando su futuro matrimonio religioso. “Ahora sólo estamos esperando a ver cuándo coinciden las estrellas y los astros para celebrar la ceremonia”, le dice Vicente Fox a la revista del corazón”.

“El proceso de anulación matrimonial religiosa entre Fox y De la Concha duró seis años y siete meses. El ponente fue el sacerdote José María Serrano Ruiz”.

“Vicente Fox fue representado por el abogado rotal, el profesor Aloysium de Luca, quien murió en el transcurso del proceso y fue relevado por Alphonsum V Corsi”.

“De la Concha no tuvo abogado. Hasta la etapa final del proceso, se le asignó uno de oficio rotal, Domenicus Teti”.

“El defensor del vínculo matrimonial fue el abogado del Alto Tribunal monseñor JohanneVacarotto”.

“Dos peritos de oficio de la Santa Sede hicieron el diagnóstico en materia psicológica y psiquiátrica, los profesores Scapicchio y Cantelmi”.

“Fox y De la Concha fueron sujetos a estudios y evaluaciones. Presentaron sus declaraciones y testigos en favor de su causa”.

“Desde el año pasado, Vicente y Marta Fox esperaban contraer matrimonio eclesial. Lo harían el 14 de septiembre en la catedral de León, Guanajuato, mientras que el banquete sería en el rancho San Cristóbal”.

“Y a pesar de que ya había un vestido de novia comprado en España, en San Sebastián, la ceremonia debió suspenderse porque no esperaban el vetitum en la sentencia de la anulación de la Santa Sede”.

“La Sacra Rota Romana señala que el diagnóstico en ningún momento descalifica a Vicente Fox para gobernar”.

“Desde luego, el incapaz al matrimonio puede permanecer capaz de desempeñar otros deberes que son ajenos a esta integración interpersonal e interpersonal. Esta advertencia es de suma importancia en el caso de que el actor (Vicente Fox) ha alcanzado objetivos altísimos que se propuso en la vida”, menciona el informe. (El universal 28/nov/08)

El problema no es que una persona con trastornos mentales nos haya gobernado, ahora se explica por qué no gobernó bien; el problema es que una mayoría de locos y locas, como dijera Fox, lo llevaron con su voto a la presidencia de la república, postulado por el PAN.

Y más grave aún fue que esos mismos locos y locas volvieron a ganar las elecciones en el 2006 y por la vía del PAN llevaron a la presidencia a Felipe Calderón, que de manera inexplicable ya se cayó de la bicicleta y según reportan las últimas encuestas nacionales, ha gobernado muy mal el país, aumentando el desempleo, la inseguridad, la carestía de la vida, la desconfianza de la población en sus autoridades.

De alguna manera, debemos reconocer que la falta de inteligencia de Fox para gobernar a los mexicanos fue suplida por la ambición y la avaricia de su consorte Martha Sahagún, quien dio muestras plenas de no ser nada tontita y de haber sido la responsable de mal administrar el país, por eso Martha Sahagún le cobró al gobierno muy caro sus servicios, porque, además de que tenía que lidiar con los trastornos psicológicos de don Vicente, se tenía que hacer cargo, al mismo tiempo, del gobierno.

Por eso es explicable el saqueo al erario por parte de la familia Bribiesca Sahagún, que nos cobraron por aguantar a Vicente y fungir como gerentes de la nación mexicana, sí con minúsculas, como nos la dejaron: muy disminuida.

Por eso es explicable también el alto grado de polarización política en que dejo Fox al país. Es explicable cómo no hizo nada por detener, el entonces presidente, el crecimiento del narcotráfico y el consumo de drogas, quería que siempre estuviera disponible el prosac, para controlar sus trastornos.

Pero lo que no es explicable, como alguien con su personalidad convenció a millones de mexicanos para que votaran por él, y la critica no es a Fox, lo repito, sino a los locos que lo hicieron presidente.

Fox no tiene la culpa, él únicamente quería ganar la presidencia para casarse con Martita, fue y ha sido su lucha permanente, volverse a casar por la iglesia con la ex presidenta de México.

El cambio ya se dio en México, por eso alguien, con mucha razón, dijo hace algunos años: “el día que los locos y los tontos se organicen van a ganar la Presidencia de la República, porque son muchos.”

Ya la ganaron gracias al PAN, ahora no nos quejemos de que nos sigan gobernando, hay que ganarles las elecciones.

Xochitl Gálvez lo confirma

“En el gabinete de Vicente Fox Quesada “vi tanto pendejo que me arrepentí de no haber sido secretaria de Estado”, dijo hoy Xóchitl Gálvez al definir el perfil de algunos funcionarios que colaboraron con el ex presidente, con quien ella misma fue titular de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas”.

“Que en más de cinco ocasiones Fox le insistió que ocupara la titularidad de una secretaría de Estado, pero se negó “porque no tenía la preparación”.

“Fue el propio Fox quien le pidió que se hiciera cargo de una secretaría de Estado, hasta que la ex funcionaria le planteó que aceptaría ser su asesora, pero en temas indígenas. “Fox creó para mí la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas; era tanto su deseo de que yo colaborara con él, que eso hizo”, dijo.

“Pero al transcurrir el sexenio, “vi tanto pendejo que me arrepentí de no haber sido secretaria. En serio, decían tantas estupideces, y muchos eran del Tec de Monterrey, ¿eh?”.

Estos comentarios los hizo al dar una conferencia en el Tec de Monterrey

“Se acordó de los roces que llegó a tener con connotados funcionarios foxistas, como el entonces secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, de quien aseguró: “le gustaba ser mamón, disfrutaba ser mamón”.

“O como el actual gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, “a quien le valían madre los jodidos y en más de una ocasión amenacé con exhibirlo ante la prensa” si no atendía a los pueblos indígenas. “Así entendió el cabrón; los gobernantes sólo entienden a periodicazos, como los perros”. (La jornada 30/octubre/08)

Imagine usted amable lector, un presidente loco, como dice El Vaticano y unos funcionarios “pendejos” y “mamones”, como lo dice la exfuncionaria foxista, Xóchitl Gálvez, quien los conoció de cerca.

A Propósito

1. “Asegura la dirigente estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Itzel Sarahí Ríos de la Mora, que la ex primera dama de Colima, Norma Galindo Matías, figurará en las elecciones del 2009; según dijo: “sin duda lo hará, es un actor político importante para nosotros, alguien que tiene mucha valía y que independientemente sea o no candidata es fundamental para que el partido esté en buena forma, como decimos nosotros”. (AVANZADA, 02/DIC/08)

Efectivamente, sería una excelente candidata a alguno de los cargos en Tecomán. Qué bueno que el PRI así lo considera.

2. “El rector de la Universidad de Colima, Miguel Aguayo López, dijo que su aspiración a la candidatura para ser gobernador no está olvidada y menos aún porque existe una buena percepción para que encabece las filas del PRI”.

“En entrevista con El Noticiero, el rector señaló que está en espera de los tiempos electorales y de la opinión de la ciudadanía para lanzarse por la máxima posición política del estado, y adelantó que ha percibido buena aceptación de los colimenses”.

Que bueno que así es y más si consideramos que recientemente, el líder del priísmo en el estado declaró que los ocho aspirantes están vigentes.

Nos vemos mañana sábado.

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martes, 2 de diciembre de 2008

La Entrevista de Humberto Silva Ochoa, Parte Dos

Algunos amigos me han preguntado por qué había escrito en la columna anterior que el licenciado JHSO y yo teníamos en el Ecos enemigos comunes y hoy reitero que los periodistas del Ecos de la Costa, que reiteradamente me insultan, no lo hacen recibiendo instrucciones del licenciado JHSO, sino que ellos no le hacen caso al propietario del periódico, como él frecuentemente lo reitera y coincido con él, y le han quitado el control de su periódico. Eso explica por qué debió recurrir a una estación de radio para argumentar su defensa: porque en el Ecos de la Costa no lo dejaron o bien, consciente el licenciado JHSO de la poca circulación que tiene ese medio periodístico, prefirió montar su defensa, en esa estación radiofónica.

Este argumento se consolida si consideramos que el licenciado JHSO forma parte de la administración estatal siendo propietario de un periódico, en ningún estado de la república se da una situación similar: que el dueño de un periódico sea secretario de un gabinete estatal y aquí también se plantea la posibilidad de que, efectivamente, le han quitado el control del periódico y los ingresos que éste pueda tener y se vea él en la necesidad de seguir trabajando en el gobierno del estado, pese a las remociones que le han hecho, primero, de la coordinación del congreso y, después, de la secretaría de Desarrollo Social, la primera en el gobierno de Gustavo Vázquez y la segunda, en el gobierno de Silverio Cavazos.

La otra posibilidad es que ante el desprestigio que estos periodistas han llevado al Ecos de la Costa, como lo acredita los pocos lectores que ese periódico tiene, ha dejado en los últimos años de ser negocio y por eso su propietario está en la función pública.

Porque el licenciado JHSO en reiteradas ocasiones ha hablado sobre un supuesto cacicazgo que, según él, pretendí ejercer y afirma también que siento nostalgia por el poder y eso es importante precisarlo, porque es una confusión más de JHSO, porque un servidor dejó el gobierno del estado en el 2003, a los 50 años de edad y ya no labora en el gobierno del estado, estoy retirado de la administración pública y del poder que ésta puede otorgar y el licenciado JHSO, que alcanzó ya los 72 años de edad, sigue de funcionario en la administración estatal.

O sea, él si sigue obsesionado con la cercanía del poder, yo me retiré hace 5 años y en consecuencia, la obsesión por el poder no es mi caso.

Podría entenderse esto también como la confirmación de que al haberle quitado el periódico algunos periodistas que ahí escriben, JHSO tenga que dedicar su tiempo a trabajar en el gobierno.

En otra parte de su entrevista el licenciado JHSO afirma:

“HSO: yo nunca estuve planteando que no me gustaría ésta o la otra secretaría, cualquier diputado acepta gustoso irse al gabinete, que hayan llegado las circunstancias que el licenciado Silverio Cavazos haya sido el coordinador y eso le haya permitido llegar a la gubernatura es otro asunto, es una cosa coyuntural”.

Efectivamente: ir al gabinete tiene su atractivo si se es diputado local, y si es una buena secretaría, como la que le otorgué, la secretaría general de gobierno, o la de educación, o la de finanzas. Pero no es muy atractivo dejar la coordinación del congreso, porque se es líder de uno de los tres poderes del estado y eso no es cualquier cosa. Por eso Miguel Acosta le dijo a JHSO que si no aceptaba la secretaría que le ofrecían, se quedaría en el congreso, pero ya no como líder de la fracción priísta, sino como un diputado más y por eso aceptó la secretaría de Desarrollo Social

“Reportero: pero que no estaba en los planes”

“HSO: pero normalmente nunca habían salido gobernadores de líderes de las legislaturas, (inaudible) entonces quieren dar también ahí otra interpretación no, como que me desplazaron para que no llegara a ser gobernador, excepto que hayan tenido ya el proyecto de la desaparición de Gustavo, (inaudible) entonces si hay que ser adivinos o que tuvieran planeado, (inaudible) entonces si era correcto que me hubieran desplazado ahí, entonces si lo puedo entender, pero de otra manera no es usual que de la coordinación de la legislatura surjan los gobernadores”.

Esta declaración de JHSO me confirma que él fue el autor del infundido publicado por su periódico de que yo había tumbado el avión del gobierno del estado y esa es una acusación muy grave, sobre todo viniendo de una persona como JHSO, que tiene un pasado respetable y no es bueno que sin ninguna prueba haya difundido periodísticamente una mentira de ese tamaño.

JHSO dice que lo desplazaron de la coordinación del congreso para que no fuera gobernador y al haber sido coordinador Silverio Cavazos, él llegó al gobierno del estado. El desplazarlo del congreso no tuvo nunca esa intención, porque la llegada de Silverio Cavazos al gobierno fue producto de un accidente donde perdió la vida el gobernador en funciones, Gustavo Vázquez. Afirmar eso, además de ser una mentira, implica una estupidez, porque si Gustavo Vázquez lo removió de la coordinación del congreso, JHSO supone que Gustavo ya sabía que iba a fallecer y esas suposiciones confirman las confusiones políticas que JHSO ha tenido en los últimos años.

Pero JHSO plantea otra posibilidad que es otra perversión, al afirmar: “Excepto que hayan tenido ya el proyecto de la desaparición de Gustavo, y aquí la pregunta que hay que hacerle a JHSO es la siguiente: ¿De quién fue ese proyecto? ¿Quién se beneficiaba con eso? ¿O quien se benefició?

Aquí la imaginación de JHSO no tiene límites y mucho menos el valor de ponerle nombre al autor del supuesto proyecto, y ha dejado que sean los periodistas del Ecos los que acusen sin prueba alguna, la sorpresa, ahora en esta entrevista, es que JHSO se asume como el autor de esa infamia.

Porque JHSO afirma: “O que tuvieran planeado la desaparición, entonces sí era correcto que me hubieran desplazado, ahí entonces si lo puedo entender”.

Está muy claro que JHSO dice que lo desplazaron de la coordinación, para poner un coordinador que sería gobernador del estado porque existía el proyecto de la desaparición de Gustavo.

Si lo dijera cualquier otra persona, yo pensaría que hay una gran perversidad y estupidez política en el autor de esa teoría, pero diciéndolo JHSO, tengo que suponer que es una confusión política de JHSO, motivada, fundamentalmente, por el resentimiento o, a lo mejor, por su edad.

“Reportero: yo siento que hay una obsesión hacia tu persona de crear un seguimiento puntual del crecimiento político que tú pudieras haber adquirido en primera como coordinador del grupo parlamentario del PRI en esa quincuagésima cuarta legislatura y en segunda ya después como actor político dentro de una legislatura. ¿Lo ves así? ¿Ves que haya una marcación personal hacia tu persona?”

Yo no creo que haya sido así, que hubiera temor al crecimiento político de JHSO como coordinador y como diputado local, el reportero menosprecia a JHSO o se le olvida que en el 2004, él ya había sido rector de la universidad de Colima y también diputado federal, y decir que había temor de que creciera políticamente es un error, porque se supone que hace 4 años, JHSO ya había crecido políticamente y no comparto el criterio del reportero que da a entender que apenas iba a empezar a crecer políticamente.

Pero la respuesta de JHSO es la siguiente: “Pues lo entiendo, ¿yo que le puedo representar para sus proyectos de un supuesto cacicazgo?, ¿yo qué?, ni tengo interés en impedirlo ni en sumarme tampoco, son cuestiones de enfoque, también de calidad política, moral, social, de esas cuestiones. Yo creo que la opinión pública, el pueblo colimense nos tiene muy bien calificados a cada uno de nosotros”.

Efectivamente: JHSO quedó en cuarto lugar en la contiendo interna contra Gustavo Vázquez, en ese lugar calificó

“Reportero: ¿Cómo se entera Humberto Silva Ochoa, cuando era diputado, del trágico accidente de Gustavo Alberto Vázquez Montes?”

“JHSO: ese día como tu sabes iba a haber la reunión del día de la bandera, íbamos Agustín Martell y otras personas no recuerdo quien mas, al complejo, a la reunión, al llegar nos informan y escuchamos en la radio precisamente la noticia de que se había perdido el avión, no decían que se había accidentado, lo lógico era irnos al aeropuerto a ver si ahí en la torre de control sabían algo. Cuando llegamos ya había muchos vehículos de mucha gente de aquí de Colima y acabábamos de bajar cuando El Rocky nos dice que nos estaban citando en la casa de gobierno, que nos regresáramos, y nos vamos y ahí estaban todos los diputados, todo el gabinete”.

O sea, como él afirma: lo convocó el Rocky y él aceptó la convocatoria, porque se fue a la Casa de Gobierno. De esta manera, si aceptaba la convocatoria del Rocky, ¿por qué no iba aceptar que yo participara en la toma de decisiones?

“Reportero: pero ya estaban en posición, ¿Quién controlaba los ingresos?”

“JHSO: bueno, pues obviamente el licenciado Moreno”.

“Reportero: ¿Ya había tomado posesión de la casa?”

“JHSO: ya estaba sentado ahí y él dirigía todos los movimientos. Estuvieron ahí y no nos dieron ni una explicación, y que ahorita y que ahorita y empezó a transcurrir el tiempo, mas tarde ya supimos que estaba confirmado la muerte del gobernador y en la madrugada pues yo me fui, no había nada que hacer. Pero si yo lo comenté a Arnoldo, y le dije “oyes Arnoldo tu eres -con las versiones de que llegaron de que ya se confirmó el accidente - el encargado del despacho, pero yo creo que no se ve bien que se haya tomada la casa del gobernador porque no es una oficina, el gobernador puede recibir a quien quiera pero la casa esta destinada para el gobernador y su familia, entonces no es correcto que estemos aquí, ¿porque no haces las reuniones en palacio? allá no se ve mal porque tu eres el encargado del despacho”. Me dijo que estaba bien la observación, pero sin embargo ahí se continuaron las reuniones ese día y el día siguiente. Y la vez que citan que fui a las cuatro, efectivamente porque me levantaron”

Efectivamente: pasaron varias horas para que se diera información, porque no se podía, de manera irresponsable, dar información sobre el fallecimiento del gobernador, hasta que estuvo completamente verificado el accidente y que estaban sin vida quienes venían en el avión y eso sólo fue posible hasta en la noche, cuando se pudo arribar al lugar del accidente.

JHSO dice que le expresó al profesor Arnoldo Ochoa, encargado del despacho, que no se hicieran ahí las reuniones en la casa de gobierno y afirma JHSO que Arnoldo decidió que ahí se siguieran haciendo y es una decisión que él tomó, porque él tenía la autoridad para tomarla, y JHSO no la tenía.

Dice JHSO que lo citaron a las cuatro de la mañana y que lo levantaron a esa hora. Efectivamente, él fue convocado y atendió el llamado del convocante, su jefe, el encargado del despacho. Yo nunca lo convoqué a esa hora, ni siquiera cuando fui su jefe.

“Reportero: ¿entonces no fuiste tú porque tú querías (inaudible)?”

“JHSO: no, porque me citaron que fuera”

Y estuvo bien que hubiera ido.

“Reportero: y en esa reunión que sacan ahí sus cuentas alegres, ¿qué sucede en ese momento?”

“JHSO: todo lo que se sabia ahí es que se trataba de convencer a la cámara, a los diputados, de cómo debería solucionarse el problema”.

Le recuerdo a JHSO que en esa reunión a la que acudió junto con Agustín Martell y Martín Flores, Agustín Martell lo propuso a él como gobernador interino, como ya lo dije en otra ocasión y JHSO nunca dijo que no aceptaba y tuve que intervenir para reiterarles que era entre Arnoldo y Silverio.

“Reportero: ¿Cuál fue la constante siempre, cual era el planteamiento recurrente?”

“JHSO: de resistencia de los diputados”

“Reportero: sí, pero”

“JHSO: inclusive algunos se salieron muy molestos”

El único diputado que estaba presente era Martín Flores y él no apoyó la propuesta de Martell, se quedó callado; por lo tanto es falso lo que dice JHSO de que algunos diputados salieron molestos, pues no hubo más diputados en esa reunión.

“Reportero: ¿Hubo reuniones posteriores, de ultimo intento para imponer a...?”

“JHSO: si, también me convocaron a una reunión de gabinete”

“Reportero: ¿Dónde fue eso?”

“JHSO: en El Tejado”

“Reportero: ¿fue la única reunión afuera?”

“JHSO: a la que yo asistí si, tal vez haya habido muchas (inaudible) asistí, estaba el gabinete, hay otros testigos, esta el doctor Evangelista por ejemplo, esta Ignacio Villagarcía, estaba todo el gabinete, y gentes que no eran del gabinete estaba nomás Ramón Barreda y Leonardo Ramírez estaban ahí”.

Efectivamente: ésta fue la única reunión de gabinete a la que fue convocado JHSO, pero de seguro no recuerda como se desarrolló la misma, ni quienes estuvieron presentes, porque afirma que en esa reunión del Tejado estuvo Ramón Barreda y eso es falso, porque el accidente había ocurrido 4 días antes y Ramón no se paró en un restaurante hasta pasados dos años después del accidente.

Como se aprecia, las confusiones políticas de JHSO son recurrentes y sus afirmaciones son contradictorias y fuera de toda lógica, por eso concluyo el análisis de esta entrevista.

Sin embargo, antes de concluir el tema, vale la pena preguntarle al Licenciado Jorge Humberto Silva Ochoa si a la fecha sigue sosteniendo que fui yo quien lo quitó de la coordinación del congreso, o si quien tomó esa decisión fue Gustavo Vázquez.

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sábado, 29 de noviembre de 2008

La Entrevista de Humberto Silva, Parte I


En el marco de las publicaciones que hice sobre la sucesión del 2005, y algunos comentarios previos a estos acontecimientos, el licenciado Jorge Humberto Silva Ochoa, Secretario de Planeación del Gobierno del Estado y propietario del periódico Ecos de la Costa, fue entrevistado en una estación radiofónica propiedad del señor Rafael Ordorica, importante empresario de los medios de comunicación y de otras actividades comerciales.

Esa entrevista merece ser comentada y analizada a detalle y lo hago hasta ahora, porque considero importante hacer algunas precisiones sobre lo declarado por el licenciado Jorge Humberto Silva Ochoa.

Antes de entrar al tema, debo decir que siempre me he referido al licenciado JHSO en forma respetuosa por varias razones o, mejor dicho, por muchas razones, la principal es que le tengo una gran estimación personal, otra es que fui su colaborador, una más es que fue mi colaborador y hay muchas más, pero una razón, aunque podría parecer raro, es que tenemos enemigos comunes, como algunos periodistas del Ecos de la Costa y quienes les pagan, que a mi me calumnian y a él le han arrebatado el control de su propio periódico y del negocio.

En esta columna me he referido al licenciado JHSO, a veces, criticando la forma en que en el periódico de su propiedad se refieren a mí; en otras ocasiones me he referido a él también respecto de su comportamiento político, como aspirante a la gubernatura en la interna del 2002 y como contrincante en esa elección de Gustavo Vázquez Montes, y también me he referido a su desempeño político durante los gobiernos de Gustavo Vázquez, Arnoldo Ochoa y Silverio Cavazos.

Pero nunca me he referido al licenciado JHSO haciéndole critica alguna en su desempeño como rector de la Universidad de Colima, porque fui su colaborador y si algo no me hubiera parecido, yo debí haber renunciado y mal me vería criticando su trabajo cuando fui su colaborador. Como su colaborador, siempre le guardé a JHSO absoluto respeto y lealtad a su trabajo, tan fue así, y a él le consta, que por eso apoyó con todo que yo fuera su sucesor en la rectoría, si no hubiera habido de mi parte, trabajo, respeto y lealtad, otro hubiera sido el rector de la Universidad de Colima en 1989.

Hay prueba plena de lo anterior y cuando fue necesario defender públicamente el proyecto académico que él encabezaba y donde yo colaboraba en primera línea, siempre di la cara y asumí la defensa del proyecto en que creí y colaboré a su realización.

De la misma manera, nunca he hecho una crítica a Humberto Silva relativa a su desempeño como Secretario General de Gobierno durante mi gestión gubernamental, porque era mi colaborador y siempre he respetado a mis colaboradores y me vería muy mal si criticara el trabajo de alguien que fue mi colaborador, después de haberlo sostenido en el cargo. Esas son reglas mías: respetar a las personas con las que colaboro y también a quienes colaboran o colaboraron conmigo.

Desde luego que estas son reglas mías, no del licenciado JHSO por eso él no está obligado a respetarlas y es entendible, porque él ha criticado mi desempeño como rector de la universidad, habiendo sido durante los ocho años de mí rectorado, mi asesor y colaborador.

Por eso, también es entendible por qué ahora él crítica mí desempeño como gobernador del estado, cuando él fue durante más de tres años mi Secretario General de Gobierno.

Entonces, si el licenciado JHSO no estuvo de acuerdo en la forma como dirigí la universidad de Colima, hubiera renunciado al cargo de asesor y si en el ejercicio del gobierno, durante mis últimos tres años, él también, en su calidad de Secretario General de Gobierno, no hubiera estado de acuerdo en la forma como gobernaba, debió haber renunciado por no estar de acuerdo con mi gobierno, pero no fue así; en ambos casos estuvo conmigo: fue ocho años mi asesor en la Universidad y casi cuatro años Secretario General de Gobierno, y si bien pidió licencia para competir en el 2002 contra Gustavo Vázquez, regresó a principios del 2003, al mismo cargo y fue candidato a diputado plurinominal cuando ejercía yo el liderazgo del priismo en Colima, liderazgo que ahora crítica y que gracias a él llegó al Congreso del Estado por la vía plurinominal.

Lo que quiere decir, que yo nunca lo critiqué o le fui desleal como su colaborador o su jefe inmediato en el Gobierno del Estado. Mis lealtades hacia él, en ambos casos, están probadas. Las críticas del licenciado JHSO como mí colaborador, también están probadas.

Pero eso yo lo entiendo muy bien: él no esta obligado a respetar las reglas que yo respeto, él ha tenido las propias y son las que respeta y en consecuencia, el problema entre él y yo no es de fondo, sino que tenemos reglas distintas de comportamiento político, sobre todo en lo que se refieren al respeto del colaborador al jefe inmediato o viceversa y en ese sentido, no es que yo tenga la razón y él no la tenga porque, sencillamente, tenemos reglas distintas, porque somos diferentes.

En este contexto, lo que pido al lector, es que no vayan a creer que hay conflicto y apelo a su buen entendimiento de que lo que existe es una visión diferente de hacer y de entender la política, de dos personas de generaciones diferentes y de realidades políticas diferentes, también.

Vayamos al tema, el pasado primero de noviembre escribí en esta columna lo siguiente: “En diciembre de 2003, cuando Gustavo había vuelto a ganar la elección para la gubernatura, fui a Tecoman y al pasar frente a la escultura de Sebastián “El Limonero” vi a Héctor Michel Camarena y a Silverio Cavazos platicando abajo de sus vehículos y me detuve para sumarme a la platica y le dije ahí a Silverio Cavazos: “¿cuando asumes la coordinación del congreso?”, en ese entonces el coordinador de la fracción priista del congreso era Humberto Silva Ochoa y Silverio me dijo que la veía difícil porque Gustavo Vázquez no se iba animar a pedirle a Humberto Silva que dejara la coordinación. Teniendo de testigo a Héctor Michel yo le dije a Silverio Cavazos que no era conveniente que cuando tomara posesión Gustavo, Humberto Silva siguiera de coordinador del congreso y que era un asunto que yo iba a plantearle a Gustavo, la pertinencia de que Silverio fuera el coordinador y le dije a Héctor Michel y a Silverio Cavazos que si Gustavo, como lo había expresado en corto, iba nombrar secretario general de gobierno a Arnoldo Ochoa, no era conveniente que Humberto coordinara a los diputados y les dije, dos ex presidentes de la FEC del ex grupo de la Universidad, Humberto y Arnoldo, uno coordinando al poder legislativo y otro al gabinete, no se va haber bien, porque entonces Gustavo únicamente va ha firmar cheques y él debe asumir el control de la política, y enviar el mensaje de que la fracción priista en el congreso se coordina directamente con Gustavo y Héctor Michel intervino para decir: “eso se lo tienes que hacer ver a Gustavo y que Silverio asuma la coordinación el primero de enero”. Terminé la conversación diciéndoles que hablaría con Gustavo y que además le diría que invitara a Humberto al gabinete, y así fue.
Platique con Gustavo y me expresó su deseo de que Arnoldo Ochoa fuera su secretario general de gobierno y lo primero que le dije fue: que de ser así tendría que llevar a Humberto al gabinete y nombrar un nuevo coordinador de su confianza y que así se entendiera, y le expliqué mi argumento de la inconveniencia de que Humberto fuera coordinador del congreso si Arnoldo era secretario general de gobierno y Gustavo me dijo que era correcta mi apreciación, pero me dijo, que cómo se le decía a Humberto que dejara la coordinación, le dije que yo me iba encargar de mandárselo decir a su nombre y ofrecerle la propuesta de Gustavo, de que fuera a la secretaria de cultura, a la de desarrollo social, o a la de planeación. Humberto aceptó desarrollo social y quien le llevo el mensaje fue Miguel Acosta Vargas y con él negocio la secretaria a la que se iba ir”. Fin de la cita.

Sobre esto, la entrevista radiofónica dice: “Reportero: Recientemente se hizo referencia a que te mandaron emisarios para mandarte recados de las negociaciones que había políticamente con Gustavo Alberto Vázquez Montes, quien falleció el 24 de febrero del 2005 en un trágico accidente cuando la aeronave se colapsó, se fue en picada, después de que se siniestraron toda la parte de adelante, todos los controles, y que bueno cayó en el Zapotito, después de todo esto ocurrió muchas cosas, han contado muchas historias ¿tu haz leído todas las historias que se han contado, particularmente en un periódico al sur de la ciudad?

JHSO: bueno, hay muchas cosas que decir, como no está Gustavo por ahora se pueden inventar, se pueden decir muchas cosas, así es que pues es una versión contra otra, contra otra y contra otra versión. Lo cierto es que a mi Gustavo me trató con mucha deferencia, con mucho respeto, fue muy amistoso. Miguel en alguna ocasión me comentó que cómo vería yo la posibilidad de irme a una secretaria, estuvo haciendo allí elucubraciones...”. Fin de la cita.

JHSO reconoce que Miguel Acosta sí fue a tratarle el tema, no lo niega.

“Reportero: bueno pero eso fue como una especie, como dicen fue a sondear el ambiente, fue a preguntar (inaudible)”

“JHSO: yo así lo entendí, además pues ahora que lo escribe Fernando está muy claro que ejercía grandes presiones sobre Gustavo, él mismo lo confiesa, el mismo lo escribió, el dice que sugirió pero si entendemos cuál era el papel en ese momento de Fernando pues quiere decir que le estaba ordenando prácticamente el cambio. Yo quiero decir que yo no lo pedí a nadie que me hiciera diputado de la legislatura.”.

Independientemente de como HSO lo haya entendido, el ofrecimiento de que se fuera a una secretaria, se hizo y la aceptó. Uno llevó el mensaje, y el otro la aceptó.

Antes de que HSO aceptara ser secretario, se dio el dialogo que tuve en Tecoman con Silverio Cavazos y Héctor Michel Camarena y ambos son testigos y les consta, que efectivamente, les comenté que lo más pertinente era que HSO dejara la coordinación del Congreso y se fuera al Gabinete y que Silverio debía se el coordinador. Las dos cosas ocurrieron y mi dicho tiene testigos de gran calidad: el hoy señor Gobernador y el hoy Secretario General de Gobierno.

En cambio, JHSO no tiene ningún testigo de lo que platicó con Gustavo Vázquez y él sí aprovecha la ausencia física de Gustavo para decir cosas que a nadie le constan y sin embargo, él dice: “como no está Gustavo por ahora se pueden inventar, se pueden decir muchas cosas, así es que pues es una versión contra otra, contra otra y contra otra versión”.

El problema es que JHSO, en ese tema, no tiene testigos y ahí sí es un dicho contra otro, nada más que mi dicho tiene como testigos a Silverio Cavazos y a Héctor Michel y el de JHSO no tiene ninguno.

Dice JHSO: “Yo quiero decir que yo no le pedí a nadie que me hiciera diputado de la legislatura”.

Al parecer, éste es el primer caso en la historia política que alguien fue llevado por la fuerza a ocupar una curul en el Congreso y ello le permitió contestar de una manera muy elogiosa y objetiva mi último informe de gobierno. Pieza oratoria que aún recuerdo y me sigue emocionando.

La diputación, a JHSO, se le ofreció en los primeros meses del 2003, siendo yo líder del priismo y las plurinominales no se otorgan sin el consentimiento político de quien ejerce el liderazgo político del priismo.

Dice JHSO: “Lo cierto es que a mí, Gustavo me trató con mucha deferencia, con mucho respeto, fue muy amistoso”.

Es cierto: Gustavo era amistoso y respetuoso, pero el hecho que estamos tratando es que ya siendo Gustavo gobernador electo, en diciembre de 2003, JHSO dejó de ser coordinador del Congreso el 31 de diciembre y fue secretario del gabinete el primero de enero del 2004, porque Gustavo le ofreció ser Secretario a cambio de que dejara la diputación, por mediación de Miguel Acosta. Esos son hechos reales.

Lo que quiere decir que JHSO fue diputado durante mi gobierno y el gobierno interino de Carlos Flores, con Gustavo Vázquez dejó de serlo, lo removió del Congreso con todo y lo amistoso y respetuoso que era Gustavo Vázquez.

Todo eso está probado y es un hecho inobjetable que así sucedió

Pero sigamos con la entrevista: “Reportero: ¿no fue ni un premio de consolación?”

“JHSO: tampoco, a mi Gustavo me invitó delante de la prensa, está escrito, en una ocasión yo estaba en la Cabaña de mi General, hasta allá me habló Arnoldo Ochoa, era delegado del partido y me dijo vente en menos de 10 minutos a La Troje porque Gustavo te va a invitar y te va a destapar (así me lo dijo) públicamente entre los medios como candidato a diputado y como coordinador de la legislatura.”

Correcto: eso fue en marzo del 2003, siendo yo Gobernador del Estado y líder del priismo, no fue cuando Gustavo fue Gobernador, sino cuando yo lo era. Entonces: cualquier decisión durante mi gobierno la tomaba yo y no otras personas y si dicen mis críticos que yo tomaba decisiones cuando ya no era gobernador, lo lógico era que cuando lo era, las tomaba. Y así fue durante los seis años.

Ese es el problema con JHSO, que él entiende la política de otra manera y creía, en ese entonces, que el candidato del PRI a la gubernatura ya ejercía el liderazgo del priísmo.

Aquí se notan las confusiones políticas de JHSO que creía que cuando yo era Gobernador, Gustavo Vázquez tomaba las decisiones y cuando era Gobernador Gustavo, yo las tomaba.

Por eso el Ecos de la Costa construyó esos mitos, porque JHSO tuvo siempre una confusión política y nunca entendió quién gobernaba durante mi gobierno y quién gobernaba durante el gobierno de Gustavo y esas confusiones, persisten a la fecha en JHSO, que cree que Gustavo lo hizo diputado en 2003 y que yo lo quité de coordinador y lo hice Secretario el primero de enero de 2004

La entrevista continúa: “JHSO: Así estuvo, yo no lo pedí a nadie que me hiciera diputado, entonces eso pues esto deja que (inaudible) respecto a cosas posteriores, yo tenia una buena relación con Gustavo, inclusive antes de la campaña previa él me había ofrecido su apoyo.”

¿Quiere decir JHSO que Gustavo, antes de la interna del 2002, apoyaba la candidatura de Humberto a la Gubernatura? Entonces, ¿por que JHSO compitió en contra de Gustavo?

Repito: porque JHSO entiende la política de otro modo y contendió contra quien, según él, lo apoyaba, cuando la lógica dice que si Gustavo se perfilaba como el candidato, por qué no lo apoyó y, en cambio, lo confrontó.

“Reportero: ¿el era el Presidente del PRI no?”

“JHSO: el era el presidente del PRI, cuando se decide Fernando a que él fuera el candidato pues Gustavo después me dio disculpas (inaudible) y dije que bueno que una gente que tenemos el mismo proyecto haya sido el candidato y reanudamos la relación, hay muchos testigos de cómo Gustavo con frecuencia nos reuníamos, a escuchar música, a cantar él...”

Reitero: si ya se sabía que Gustavo era mi candidato, por qué no lo apoyó JHSO y dice que Gustavo le ofreció disculpas y que reanudaron la relación. O sea, Gustavo le ofreció disculpas por haberle ganado la candidatura y efectivamente, como dice JHSO: “reanudamos la relación”. Seguro, se había roto la relación porque JHSO se confrontó y Gustavo así era: perdonaba fácil y más porque había ganado, pero no se le olvidó, por eso lo removió del congreso.

Durante esa campaña interna, Gustavo nunca le faltó al respeto a JHSO y en cambio, ahí están las pruebas en las propias páginas del Ecos de la Costa, lo que se dijo de Gustavo en esa contienda. Por eso Gustavo despertó tanta simpatía: porque no guardaba rencores y era afectuoso, incluso con quienes lo habían atacado.

La semana que entra sigo con esta entrevista

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martes, 25 de noviembre de 2008

Siucesión en el 2005, El Acabo

Con este artículo concluyo el tema relativo a la sucesión en el 2005, cuyos hechos han sido comentados aquí con el único propósito de narrar cómo sucedieron y sobre todo, dejar muy claro que nunca hubo en esos momentos críticos ninguna confrontación de mi parte con Silverio Cavazos, como tampoco hubo un pleito interno entre el priísmo motivado por esa circunstancia.

Lo que el Ecos de la Costa ha venido construyendo del 2005 a la fecha, como un enfrentamiento entre el gobernador del estado y un servidor, y cómo a consecuencia de ello el PRI se encuentra dividido, al no poderse limar esas diferencias, ha sido una falsedad.

El que también Arnoldo Ochoa y Silverio Cavazos discutieron, pelearon y se hicieron enemigos irreconciliables en 2005, también es una falsedad.

El que los diputados locales priístas en aquel entonces hicieron gobernador a Silverio Cavazos, como afirma el Ecos de la Costa, también es una falsedad, porque Silverio fue gobernador con el voto de 109 mil 500 colimenses.

El PRI en el 2005 se presentó en la contienda electoral contra el panismo, como un partido unido y sin conflicto interno.

En el 2005, Silverio Cavazos fue candidato a la gubernatura, no por imposición de nadie ni por haberle ganado a alguien la candidatura, sino porque se consideró que si íbamos a una elección, el peso de los votantes de Tecomán sería definitorio en el resultado electoral, como lo fue.

Lo que he escrito en esta columna sobre esos hechos, no tiene como objetivo que se cumpla ningún acuerdo, ni compromisos que ya no existen, sino simple y sencillamente es para decir cómo fueron los hechos, que al momento no han sido desmentidos por quienes participaron en la toma de decisiones y por quienes estuvieron presentes en el momento de la toma de las decisiones.

Lo que he venido comentando en esta columna sobre los sucesos políticos del 2005 se sostiene en hechos ciertos y comprobables, porque siempre cito los nombres de las personas presentes que pueden, en su momento, confirmar, corregir o desmentir mi dicho. Hasta hoy no lo han hecho.

En ningún momento refiero el contenido de pláticas entre otra persona y yo, porque las pláticas entre dos son privadas y además, porque estaría únicamente mi dicho contra el de otra persona y faltaría quien atestiguara, mucho menos cito o refiero pláticas con personas fallecidas, con quienes haya tenido diálogos privados porque sería una falta de respeto y carecería de ética que mi dicho no estuviera sujeto a la comprobación de lo que afirmo.

Me he referido únicamente a Gustavo Vázquez en pláticas que tuvimos en presencia de otras personas, jamás he dicho, lo que de manera privada platicamos.

He tratado de transcribir diálogos cortos para que no se preste a la confusión o a la especulación, he sido concreto y puntual y he evitado emitir juicios de valor o de hacer descalificaciones personales.

No he insultado ni difamado a nadie, ni he dicho que alguien me lo dijo, sino que únicamente he dicho como sucedieron los hechos y quien tenga una versión diferente que le conste porque haya estado presente, que la publique y que cite los nombres de los testigos que puedan confirmarlo.

En la política, los hechos son como son y como sucedieron, no como debieron ser o como quisiéramos que fueran, no existe el hubiera, existe el hecho concreto en su circunstancia.

En la política, la participación individual o colectiva no se repite, ni se puede planear sus resultados, pues son los propios acontecimientos y la conducta humana, la brújula que los conduce, encausa y resuelve.

En política, los hechos no se dan solos, ni los resultados son casuales, no los determina la naturaleza y sus causas no son espontáneas.

Las circunstancias se presentan, quiérase o no, de manera positiva o negativa, favorable o desfavorable para los actores políticos y es la persona en la circunstancia, quien decide el rumbo de los acontecimientos o provoca las causas para que éstas sucedan.

En política, no valen las intenciones, cuentan los hechos. En la política, las intenciones significan a la persona y los hechos lo califican.

Los cuerpos policiacos, militares, los bomberos, los pilotos aviadores, etc. etc., cuentan con un manual, un reglamento un protocolo, una guía, un instructivo de cómo actuar o resolver asuntos de su competencia o de su responsabilidad y lo que primero se valúa en los resultados es si siguieron el protocolo, el reglamento, el instructivo, etc. Cumplirlo tiene tanto valor como los resultados y de su estricto cumplimiento depende la justificación de los mismos, o los exime de responsabilidad.

Pero en la política es diferente, no hay reglamento, manual ni instructivo para resolver escenarios de crisis o de adversidad política, no hay un catálogo que determine los pasos a seguir desde el punto de vista político, cuando surge un conflicto o una crisis. Los escenarios políticos se pueden prever, pero lo que no se puede prever es cómo se van a resolver al final, no hay un código de pasos a seguir de cuyo cumplimiento puntual se garantice resultados positivos de una crisis política.

En la política hay caminos legales que se deben recorrer para resolver los conflictos políticos que se presenten, pero la ley no los resuelve por sí solos, es indispensable la política para que el derecho se aplique o se haga realidad. Por falta de política en Atenco, la ley no se pudo aplicar en el desafuero de López Obrador tampoco.

En el caso de Colima en el 2005, ante el hecho de la desaparición física del gobernante en funciones, existía una normatividad jurídica que permitía resolver jurídicamente ese hecho, pero la ley era imprecisa e insuficiente; por eso, cinco meses después, el congreso la reformó y la hizo precisa para resolver jurídicamente hechos similares, que ojalá que no se vuelvan a repetir.

Pero la ley imprecisa e insuficiente existía y se aplicó conforme a su vigencia y de acuerdo a como se interpretó, no por decisión de un tribunal, sino por el consenso de los abogados y de los actores políticos que decidimos qué hacer, qué camino seguir y que siempre fue un camino legal.

Eso es lo importante: que no fueron los órganos de interpretación jurídica los que decidieron legalmente cómo resolver la continuidad legal del gobierno, sino los políticos, responsables de tomar decisiones jurídicas, los que dijeron cuál era el camino a seguir. Fue una decisión política la que decidió el camino jurídico, y no al revés.

La política se sustenta en el derecho y para que los resultados de la política se hagan valer, sean eficaces y tengan fuerza, deben ser legales, y así sucedió en 2005, no hubo nada fuera de la ley.

El derecho por sí sólo no se aplica, sólo el derecho natural tiene esa virtud, la política es la que crea las condiciones para que el derecho se aplique, más aún, también para que exista, tan es así, que los diputados son más políticos que juristas, podrán ser políticos buenos o malos, pero eso es otra cosa.

En la sucesión del 2005, originalmente planteamos los políticos seguir el camino jurídico del interinato largo, en el PRI nadie se opuso, miente quien haya dicho lo contrario en presencia de quienes tomamos las decisiones. Los panistas se opusieron y propusieron elecciones como opción jurídica, pero, ojo, los panistas también propusieron el interinaron largo, si lo cubría la señora Norma Galindo, lo que quiere decir que era un camino jurídicamente viable y que se podía, pero valoramos que también nos convenía la elección… y eso se hizo.

Hicimos lo que la ley nos permitía y lo que políticamente nos convenía, no hicimos nada ilegal y políticamente hicimos lo correcto, nadie impugnó lo que jurídicamente hicimos y ganamos las elecciones.

En ese momento, el derecho por si solo no resolvía la crisis, pero la política lo resolvió a nuestro favor, conservamos el gobierno y la gobernabilidad. En la política, eso es lo que cuenta: el resultado.

En ese momento, existían caminos jurídicos, pero no un instructivo, catálogo o manual político, sobre qué hacer en esos casos.

En la política existen herramientas, la ley es la más importante, el diálogo, el consenso son fundamentales, pero no existe un manual de control de daños, ni un instructivo sobre el diálogo, ni un catálogo sobre el acuerdo político.

Repito, es el hecho concreto, las circunstancias específicas y los actores políticos que participan, los que definen los resultados del hecho político concreto. No hay catálogos, ni repetición de los hechos políticos, sólo hay hechos similares, pero con circunstancias y actores políticos diferentes, y en consecuencia, con resultados diferentes.

Es una estupidez afirmar, como afirman los del Ecos de la Costa, que no se siguió el manual o el instructivo, o que alguien violó el catálogo de acuerdos políticos, también es una tontería decir que no se aplicó para resolver la crisis del 2005 la experiencia que se tiene en Colima de crisis políticas generadas por la ausencia física de gobernadores. Como también es una tontería decir quiénes sí y quiénes no debieron haber participado en la toma de las decisiones. Era lógico: no participaron quienes no tenían condiciones para participar, y mucho menos quienes en ese hecho concreto, no era necesario que participaran.

Muchos pueden pensar, suponer, especular, inventar o mentir, pero lo que no pueden hacer es hablar por mí, que lo pretendan es otra cosa y que tienen libertad para hacerlo, también, pero que yo de por válido lo que dicen, nomás no y mucho menos que piensen por mí, como acostumbran hacer los del Ecos de la Costa, que siempre suponen, especulan o inventan lo que otros piensan o lo que otros dicen o hacen.

Es lógico: son incapaces de hacer o de pensar por sí mismos y por eso, otros somos la referencia de lo que supuestamente pensamos y de lo que hacemos y por eso, la mediocridad los obliga a narrar lo que otros hacen o a suponer lo que sus odiados personajes piensan.

Así es la historia y la política: unos la hacen y otros la cuentan. Los del Ecos la inventan. Unos son actores y otros espectadores: yo siempre he tratado de ser de los primeros, por eso estuve ahí en el 2005, por eso estoy aquí en este periódico, en el que aparece mi nombre desde hace 37 años, y yo decidiré cuando voy a dejar de estar en la política colimense, para que les quede claro y no hagan esfuerzos innecesarios para retirarme de esta actividad que tanto me gusta.

Podrán los del Ecos de la Costa cuestionar, criticar o no estar de acuerdo con mi estilo de hacer las cosas, pero es un estilo propio, diferente a los demás. Así soy. Es tarde para cambiar y mucho menos para que lo hagan los del Ecos.

En consecuencia, no me pueden obligar a que actúe como otros, pues así como soy es como pude ser Rector de la Universidad de Colima y Gobernador del Estado. Soy el único colimense en haber ostentado esos dos honrosos cargos.

Mi estilo personal, que no les gusta a los Ecos de la Costa, me permitió también haber sido, en dos ocasiones, presidente de la Federación de Estudiantes Colimenses, la primera a los 17 años y la segunda vez me permitió ser candidato a diputado federal, a los 22 años, porque en ese momento ahí estaba yo y con mi estilo, me atreví a plantearle a Echeverría que yo debería ser el diputado federal. Así soy yo, aunque no les guste a los del Ecos.

Por eso estuve en la sucesión del 2005, porque soy de los que saben estar y sobre todo, actuar en la adversidad. Por eso resolvimos los problemas generados por los sismos del 2003, apoyamos y garantizamos gobernabilidad, cuando se anuló la elección de Gustavo a finales del 2003, también ahí estuve y supe qué hacer, no hubo caos, ni desorden, ni crisis de gobernabilidad en Colima, y volvimos a ganar porque teníamos un excelente candidato e hicimos lo que teníamos qué hacer, igual que en el 2005 y las decisiones las tomamos también los que ahí estábamos.

El sismo, la anulación de la elección y el fallecimiento del gobernador en funciones del 2005, fueron acontecimientos inéditos, momentos críticos, en los que cada quien actuó conforme a su nivel político, a su inteligencia, a su sentido de responsabilidad y en ninguno de esos hechos estuve ausente, tampoco estuve de espectador, siempre en primera línea, es cierto, despertando celos de algunos, envidias y corajes en otros, pero ese no es mi problema, siempre doy resultados, así soy, aunque no les guste a los del Ecos mi estilo de ser y mi forma de ser y estar.

Me da risa cuando los del Ecos dicen que hago cosas que no me tocan, que asumo responsabilidades que no me asignan o que desempeño guardias que no me corresponden y tienen razón: no hago lo que me ordenan o me asignan, sino lo que decido hacer y por eso opino del 2009, porque soy libre de hacerlo y no tengo más límite que el que fija la ley a los ciudadanos libres, ya que no soy funcionario público, sacerdote o persona privada de mis derechos políticos.

En política no acepto manuales, instructivos o protocolos, porque no los hay de carácter obligatorio y si existen, que los acate quien los hizo.

Yo tengo mis reglas y son las que cumplo y si puedo, las impongo.

En política nadie es indispensable, cada quien se hace necesario y a veces, hay que crear la necesidad, porque nadie es requerido por sus méritos ni por sus buenas intenciones, sino porque se le necesita.

Hay que estar cerca siempre, por si se ofrece y dispuesto por si se necesita.

El político mas importante no es el que más sabe, sino el que más hace, no es el que sabe cómo hacerlo, sino el que está cuando se requiere hacerlo.

Y que mejor que un político que sabe, que hace y que está siempre presente.

A Propósito

1. Senador Rogelio Humberto Rueda Sánchez: ¿pero qué necesidad?

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jueves, 13 de noviembre de 2008

Acuerdo: Interino y Candidato

El 28 de enero se celebraron una serie de reuniones para cabildear las propuestas y consensar quién sería el gobernador interino y quién el candidato del PRI a la gubernatura. La reunión con los panistas, el día anterior, nos habían obligado a acordar nuevas estrategias para los escenarios que se generaron al decidir ir a elecciones en un plazo breve.

La fracción priísta fue informada oportunamente y de igual manera, los demás dirigentes del partido, alcaldes, ex gobernadores y los dirigentes de los sectores y las organizaciones.

Me comuniqué telefónicamente con Roberto Madrazo y le informé que habíamos decidido ir a elecciones y que íbamos a requerir que el Comité Ejecutivo Nacional convocara de inmediato a la postulación del candidato del PRI a la gubernatura del Estado, pero hasta que hubiéramos llegado a un acuerdo sobre quién debería ser el candidato. Roberto Madrazo envió ese mismo día un abogado del partido para trabajar en el tema de la convocatoria, una vez que el Congreso del Estado nombrara gobernador interino y convocara a elecciones. La petición a Madrazo era tener la convocatoria elaborada para que, cuando el Congreso convocara a elecciones, se diera a conocer la convocatoria del partido y elegir candidato de inmediato, para poder cumplir y hacer una elección a la menor brevedad.

Madrazo dijo que en cuanto estuviera el acuerdo se lo informáramos, para que el Comité Nacional lo respaldara y anunciara quien sería el candidato del PRI a la elección extraordinaria.

En el Congreso del Estado, los panistas trataron de reventar los acuerdos, introduciendo a la discusión otros nombres distintos al de Silverio y Arnoldo y a decir que aceptarían el interinato largo que originalmente rechazaron, si la señora Norma Galindo lo cubría.

El diputado Gabriel Salgado le ofreció al licenciado Humberto Silva el interinato, Gabriel confiaba que con los votos de los diputados del PAN y algunos del PRI, tendrían mayoría para que Humberto fuera gobernador interino. Ningún diputado del PRI se prestó a respaldar la propuesta de Gabriel Salgado y de Humberto Silva. Es sabido por muchos, y sobre todo por los diputados priístas de ese entonces, que Humberto Silva recomendó a un diputado priísta que se escondiera unos días. ¿Por qué o para qué realizó esa acción? No lo sé, pero es evidente que pretendía sembrar duda e inquietud, cosa que no logró.

En la sesión del Congreso del Estado de ese día, los diputados del PAN, desde la tribuna, hicieron pronunciamientos para que la señora Norma Galindo fuera la gobernadora interina y expresaron su promesa de respaldar su nombramiento y también de respaldarla si ella era la candidata en la elección extraordinaria.

Era evidente: la estrategia de los diputados panistas era romper los acuerdos a los que los priístas habíamos llegado y al constatar que no nos íbamos a dividir y de que íbamos avanzando en los acuerdos, ofrecían, insidiosamente, su respaldo a priístas diferentes a Silverio o Arnoldo.

Reunidos en casa de Gobierno, Arnoldo, Luis y yo, recibíamos la información de lo que estaba sucediendo en el Congreso, respecto de la estrategia panista. Me comuniqué con el diputado Martín Flores y le dije que había que insistir en desenmascarar a los panistas que querían inmiscuirse en las decisiones priístas y me dijo Martín que él subiría a tribuna y le pedí que me pusiera al teléfono a la diputada Hilda Ceballos, a quien le dije que platicara con el diputado Martín Flores y que también ella subiera a la tribuna, para decir a los panistas que les tomábamos la palabra de proponer a la señora Norma, pero que se firmara un acuerdo político en el sentido de que el PAN no postularía candidato.

La diputada Hilda Ceballos me puso al teléfono al diputado Martín Flores y le dije que la diputada Ceballos iba a subir a la tribuna a tomarle la palabra a los panistas y sobre todo para mandarles el mensaje de que con la propuesta en favor de la señora Norma Galindo no nos iban a dividir y que lo aceptábamos siempre y cuando firmaran un acuerdo. Le pedí al diputado que asesorara a la diputada Ceballos para que subiera a la tribuna después de él y así lo hicieron.

Cuando los panistas se dieron cuenta que no había división en el priísmo ante la propuesta de la señora Norma, se acabo el debate sobre todo cuando los diputados priístas les propusieron firmar el acuerdo.

Acordamos los cuatro reunirnos a desayunar para dar continuidad a los acuerdos y para tomar una decisión definitiva en esa reunión y decidimos hacerlo la mañana siguiente, primero de marzo, en Casa de Gobierno.

Vale la pena hacer una acotación: a algunos no les ha gustado, aunque en el momento todo aceptaron, el por qué las reuniones eran sólo entre cuatro, y no se invitó a otros más. Les recuerdo lo que ya he publicado aquí: en la primera quincena de febrero de 2005, días antes de fallecer Gustavo, nos convocó a los cuatro a la Casa de Gobierno y los testigos existen: Arnoldo, Silverio, Luis y yo. Gustavo no invitó a otros más y durante la cena dijo: “Somos un equipo político de cinco y nos vamos a reunir periódicamente a tomar acuerdos para lo que sigue, sobre todo para el 2006”.

El día del fallecimiento de Gustavo, antes de cualquier reunión, comenté con Arnoldo, Silverio y Luis: “Hace unos días con Gustavo éramos cinco, él ya no esta” y le pregunta fue: ¿Se arreglan ustedes tres o quieren que esté yo? Silverio y Luis me dijeron que los cuatro nos reuniéramos, llamé por teléfono a Arnoldo, que estaba en el aeropuerto, se lo comenté y me dijo que estaba de acuerdo y momentos después le dije a Silverio y a Luis que por la noche nos reuniríamos los cuatro, como ya he comentado.

Por eso estuve ahí, es cierto. Pudieron haber estado otros, pero no estuvieron, quizás algunos más inteligentes, con mayor lucidez política o con más experiencia en fallecimientos de gobernadores. Pero no estuvieron, sólo nosotros cuatro. Este es un hecho incontrovertible.

Cuatro son pocos para arreglarse y muchos para pelearse, lo importante es que los resultados acreditaron que no se ocupaban más y el triunfo de la elección extraordinaria demostró que donde se ocupaban muchos era en las urnas y no en los acuerdos. Eso es inobjetable.

Es cierto, a algunos les molesta que yo hubiera estado presente ¿Y si no hubiera estado? ¿Los resultados hubieran sido los mismos o mejores? ¿El acuerdo hubiera sido diferente? ¿La historia hubiera sido diferente?

Bueno sí, si en 1997 hubiera asumido la gubernatura Enrique Michel, la historia hubiera sido diferente, si en el 2003, el PAN hubiera asumido la gubernatura, la historia hubiera sido otra, pero no fue así, la historia se escribió como fue, con los hechos y con las circunstancias que todos conocemos y con los resultados que, gusten o no, son una realidad y no una suposición. Si el PAN hubiera ganado en 1997 y 2003, los actores hubieran sido diferentes. Por eso estuve ahí y no otros, que quizás hubieran querido haber estado.

¿Qué talento político estuvo ausente en esas reuniones? ¿Qué personaje debió haber estado y no estuvo? ¿Quién hubieran deseado los del Ecos de la Costa que hubiera estado presente? ¿Humberto Silva Ochoa? Estábamos y participamos en los acuerdos los cuatro que más respaldamos a Gustavo, ninguno que hubiera estado en contra de él.

La mañana siguiente nos reunimos a desayunar en Casa de Gobierno para continuar las pláticas; en la sala de juntas, paralelamente, se encontraban reunidos los abogados Héctor Michel, Sergio Marcelino Bravo, Bernardo Salazar Santana, hoy magistrado, y otros abogados del Congreso.

Durante el desayuno, Arnoldo Ochoa dijo: “Me gustaría platicar a solas con Silverio”.

Luis y Yo nos levantamos de la mesa y salimos del comedor para que Silverio y Arnoldo platicaran a solas.

Momentos después Arnoldo Ochoa nos dijo: “Ya nos pusimos de acuerdo, me allano con Silverio, para que él sea el candidato del PRI y que ustedes sean testigos del acuerdo”.

Yo les pregunté ¿Cuál es el acuerdo completo?

Arnoldo dijo: “Silverio de candidato y yo de interino”.

Silverio intervino para decir: “El compromiso es en los términos en que hemos venido platicando: Arnoldo de interino, en el 2006 como candidato en la primera fórmula al senado, y en el 2009 respaldamos su candidatura a la gubernatura”.

Arnoldo dijo: “Pero hay únicamente una condición, que habría que revisar la ley y ver que legalmente, siendo gobernador interino en este caso, pueda ser candidato en el 2009, si la ley lo permite”.

Yo le dije: “Legalmente sí puedes”.

Y Silverio dijo: “Licenciado, ahí están los abogados, que lo verifiquen para que no haya duda y Arnoldo esté tranquilo”.

Pasaron los abogados al comedor y dieron lectura al artículo 54 de la Constitución que dice: “Artículo 54.- El Gobernador del Estado cuyo origen sea la elección popular, ordinaria o extraordinaria, en ningún caso y por ningún motivo podrá volver a ocupar ese cargo, ni aún con el carácter de interino, provisional, sustituto o encargado del despacho.

Nunca podrán ser electos para el periodo inmediato:

a) El Gobernador sustituto constitucional o el designado para concluir el periodo en caso de falta absoluta del Constitucional, aún cuando tenga distinta denominación;

b) El Gobernador interino, el provisional o el ciudadano que, bajo cualquiera denominación supla las faltas temporales del Gobernador, siempre que desempeñe el cargo en los dos últimos años del periodo”.

Está claro que Arnoldo, al ser el Gobernador interino, no estaba impedido para volver a ser candidato a Gobernador, porque el impedimento es para quien lo haya sido por elección popular y quien sea designado por el Congreso no tiene impedimento. Y sí puede serlo para el periodo que sigue, porque no fue interino durante los dos últimos años del periodo que concluye en el 2009.

Al quedar claro, Arnoldo dijo: “El acuerdo está hecho” y Silverio ratificó: “Está hecho el acuerdo”.

Celebramos el acuerdo y lo rubricamos los cuatro con un abrazo.

Al abrazar a Arnoldo me preguntó: ¿Cómo viste el acuerdo? Y yo le contesté: “Decidiste bien, vamos a ganar las elecciones”.

Al felicitar a Silverio me dijo: “Voy a cumplir mi palabra. Gracias, licenciado”.

El acuerdo circuló rápidamente y se convocó por la tarde a una reunión en Casa de Gobierno para darlo a conocer a los diputados priístas, al gabinete, a los presidentes municipales, a los dirigentes de organizaciones y sectores, a los ex gobernadores, a otros actores políticos y a los medios de comunicación.

En la reunión se reiteró la unidad del priísmo y el compromiso de ganar las elecciones, se destacó que en ningún momento hubo conflicto alguno, sino que hubo acuerdos, que todos festejamos.

Después de la reunión, llamé telefónicamente a Roberto Madrazo y le informé del acuerdo en sus términos y primero le puse al teléfono a Silverio Cavazos y después a Arnoldo Ochoa y a Luis Gaitán.

Por eso pregunto y me pregunto: ¿a qué horas fue el pleito?, ¿a quién se pretendió imponer?, ¿dónde está la disputa por el poder?, ¿quién le ganó a quién?, ¿a quién impusieron los diputados?

“Yo me allano”, dijo Arnoldo.

Arnoldo tomó la decisión, sin ninguna presión de nadie.

Se privilegiaron el acuerdo y la confianza en su cumplimiento, porque así es la política: de acuerdos y de confianza en la palabra.

Nadie puede negar que durante esos días se practicó a fondo la política.

Mañana viernes continuamos, con la nueva oferta del PAN.

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